Copyright © 1993 Depósito legal pp.76-0010 ISSN 0378-1844. INTERCIENCIA 18(5): 221-222


La crisis universitaria en el Perú

MARCEL ROCHE

Director

A partir de 1960 ha habido un explosivo aumento de la matrícula universitaria en el Perú y en la mayoría de los países latinoamericanos. En 1960, en el Perú, había unos 31247 estudiantes universitarios, mientras que en 1990 dicha cifra aumentó a un estimado de 442.932. En 1960, sólo un 10,6% de los alumnos estaban matriculados en universidades privadas, mientras que en 1990 la proporción aumentó a 34%. En dólares constantes la caída de 1970 a 1990 fue de 1.455 por alumno por año a 262, cuando en oros países esa misma suma fue de: 1.700 en Chile, 4.760 en Israel en 1968, 906 en España en 1985, 8.724 en EE.UU. en 1984 y 5186 en el Japón en 1985.

Frente a tal situación, las universidades peruanas han buscado aumentar el ingreso de recursos propios. Ha habido en el Perú "una tremenda promoción de proyectos orientados a la generación de ingresos" y "unos cambios notables en las actitudes y el comportamiento de los académicos, administradores y aún de los líderes estudiantiles: hoy se discute la pertinencia de una gratuidad absoluta de la enseñanza y el cobro de tarifas realistas para todo tipo de servicios y la implementación de actividades de extensión". Ha surgido un gran interés por la cooperación con el sector privado. Es notable que los estudiantes estén contribuyendo, en la mayoría de las universidades, con derechos de matrícula y con "donaciones voluntarias" para la adquisición de equipo y material docente. Todo esto cuenta con la aprobación de los estudiantes y sus dirigentes. Pagos por derechos de tesis, diplomas y certificaciones son hoy fijados para cubrir los costos y en algunos casos están indexados a la tasa inflacionaria. Los otrora gratuitos servicios de alimentación y salud son subsidiados hoy en día en un grado considerablemente menor y se están cobrando los derechos de exámenes.

El mayor desarrollo en la búsqueda de nuevas fuentes de fondos se observa en la venta de bienes y servicios producidos en las facultades, departamentos y centros de investigación, tales como: 1) comercialización directa de servicios relacionados con docencia e investigación como la certificación de venta de semillas, de pájaros, cochinos y otros; 2) pequeñas empresas de transformación de productos primarios (muebles, alimentos enlatados y otros); 3) utilización de las facilidades instaladas para servicios a terceros (prensa y servicios de computación, etc.); 4) servicios (ingeniería, arquitectura y urbanismo, y otros); 5) establecimiento de empresas prioritarias para actividades lucrativas (gas, estaciones de radio y otros).

De ninguna manera las universidades peruanas pretenden que los servicios arriba mencionados sustituyan totalmente los ingresos provenientes del Estado, sino que éstos puedan ser alternativas. Pero está claro que las universidades han tomado una buena dirección, siempre que aseguran, a través de becas, el ingreso a la universidad de individuos talentosos, no importa cual sea su origen social o económico.

REFERENCIA
Patricia McLaughlan de Arregui y Ernesto Melgar Salmón: "Financiamiento de las universidades públicas en el Perú: Respuestas a la crisis y al ajuste económico". GRADE, Lima, Perú, 1993, pp. 15-33.

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