Copyright © 1994 Depósito legal pp.76-0010 ISSN 0378-1844.INTERCIENCIA 19(1):


COMUNICACIONES
REPORTS
COMUNICAÇÕES


CONSUMO DE FAUNA SILVESTRE EN LA ZONA DE IMATACA, ESTADO BOLIVAR, VENEZUELA

FRANCISCO J. BISBAL E.*

Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables. Servicio Autónomo PROFAUNA. Apartado 184, Maracay, Estado Aragua, Venezuela.

RESUMEN

La zona de Imataca, Estado Bolívar, se caracteriza por sus bosques húmedos de tierras bajas que incluyen a la mayoría de los mamíferos, aves y reptiles tradicionalmente utilizados como fuente proteínica por los criollos e indígenas de las regiones selváticas. El consumo de la fauna en la zona fue evaluada a través de la realización de encuestas (38 a criollos y 17 a indígenas). Se obtuvo que el principal medio de vida, tanto en criollos como en indígenas, es la agricultura. La actividad secundaria en los criollos fue la agricultura y en los indígenas la cacería. El instrumento más utilizado por los criollos para cazar fue la escopeta y en los indígenas la flecha y la lanza. En ocasiones los indígenas utilizan ambos instrumentos. Los mamíferos son los animales preferidos por los criollos y por los indígenas, aunque las aves (paujís) y los reptiles (morrocoyes) son igualmente apreciados. Los criollos y los indígenas utilizan las piezas cazadas para su alimentación, pero los indígenas venden parte de éstas. En los criollos, el báquiro y el venado caramerudo se destacan como las especies más importantes en términos de biomasa, seguidos por el danto, la lapa y el morrocoy. Los báquiros, al igual que en los criollos, es la especie más apreciada por los indígenas, seguido por el venado matacán, el morrocoy, el danto y el paují. Los morrocoyes representan el quinto lugar en biomasa en los criollos y el tercero en los indígenas, pero el primer lugar en frecuencia de captura en ambos grupos. Entre las aves, tanto en los criollos como en los indígenas, el paují es la especie más importante en términos de biomasa y representa el segundo lugar en frecuencia de captura. La fauna de Imataca, suministraría aproximadamente 14,5 gr de carne fresca por día y persona en los criollos y 149,0 gr de carne fresca por día y persona en los indígenas, por lo cual la caza aportaría entre 5,8 y 7,2% del requerimiento proteínico en el grupo de los criollos y entre 60 y 75 % en el grupo de los indígenas. Los criollos consideran que los animales más abundantes en el área son los báquiros, la lapa y el picure y los más escasos el matacán y el danto. Los indígenas afirman que los báquiros son los más abundantes y entre los más escasos se encuentran la lapa, el matacán y el danto. Los indígenas cazan una gran cantidad de paujís y morrocoyes, animales estos que no son tan apreciados por los criollos. / PALABRAS CLAVE / Venezuela / Alimentación / Fauna Silvestre /


Los bosques húmedos de tierras bajas, que caracterizan la zona de Imataca, presentan una elevada biomasa animal y una compleja diversidad biótica, lo cual hace que incluyan entre sus componentes a la mayoría de los mamíferos, aves y reptiles tradicionalmente utilizados como fuente proteínica por los criollos e indígenas en las regiones selváticas del país (Mondolfi, 1977; Ojasti et al., 1983; Ojasti, 1984; Ochoa, 1991).

La presión de la cacería de subsistencia ejercida por los criollos e indígenas en las zonas selváticas puede acarrear que las comunidades animales silvícolas se encuentren fuertemente afectadas por una reducción de los niveles poblacionales de algunas especies o la extinción local de otras. El problema es que los habitantes de estas zonas remotas no sólo practican la cacería de subsistencia sino también la ilegal o sea, que no se conforman solamente con cazar los animales para la carne y para el consumo familiar, sino para venderla en los mercados o entre los demás pobladores que habitan en la comunidad a que pertenecen. En Venezuela no hay un comercio abierto en los mercados de carne de animales silvestres, como sucede en otros países de Suramérica (Pierret y Dourojeanni, 1966 y 1967); más bien la venta es entre amigos y vecinos.

Los grupos indígenas diseminados en las selvas de América Tropical es poco probable que puedan ocasionar un agotamiento irreversible y extensivo de la fauna silvestre. La utilización del recurso por los criollos e indígenas transculturizados presenta un cuadro diferente. Se trata generalmente de grupos más numerosos, de hábitos sedentarios, provistos de mayor tecnología y de proteínas alternas durante períodos de escasez de caza. Además de la caza para su alimento diario surge la caza comercial. Al avanzar la colonización de las selvas tropicales por la presión demográfica y programas de asentamiento de los países, es necesario y urgente implementar planes de manejo de la caza de subsistencia, para asegurar la producción sostenida de este recurso tan valioso en términos sociales y económicos (Ojasti et al., 1983 y Bodmer et al., 1988).

Con este trabajo se pretende dar a conocer en forma preliminar el consumo que ejercen las comunidades de criollos e indígenas transculturizados, asentados en la zona de Imataca, sobre la fauna silvestre; como trabajo previo para poder evaluar los efectos sobre las poblaciones de las especies explotadas e intentar el diseño de planes de manejo de la fauna utilizada, considerando las necesidades y hábitos de consumo de los usuarios.

Metodología

El área de estudio se localiza en la zona de Imataca situada al noreste del Estado Bolívar, comprendiendo la Reserva Forestal de Imataca y sus alrededores. La precipitación media anual es de 1.633 mm, presentando sus máximos valores entre abril y diciembre, con una mayor precipitación en junio-julio. Las menores precipitaciones han sido registradas entre enero y marzo. La temperatura media anual se estima en 25° C (Máxima 32° C y Mínima 20° C) .

Por medio de encuestas se obtuvieron los registros sobre el consumo que ejercen los criollos e indígenas transculturizados sobre la fauna silvestre, así como datos de índole socio-económico de las familias de los entrevistados. Se realizaron un total de 55 encuestas (38 a criollos y 17 a indígenas) en diferentes zonas del área de estudio. Estas son: Vía Tumeremo-Bochinche, Vía El Palmar-Río Grande, Vía Tumererno-Nuria y en la Reserva Forestal de Imataca.

Las entrevistas se realizaron durante los meses de abril, julio y noviembre de 1992.

Los datos expresados en números de animales cazados en un año se transformaron en unidades de biomasa multiplicándose por el peso promedio de cada especie obtenido de los trabajos existentes (Ojasti et al. 1983); Pritchard y Trebbau, 1984; Eisenberg, 1989; Emmons, 1990).

Encuesta

1)Lugar

2)Persona quien da la información.

Criollo: Indígena:

3)¿Cuántas personas son en

su familia?

4) ¿Cuál es su ocupación. (Marcar una sola)

Agricultor:

Comerciante: Ganadero:

5)¿Qué otra ocupación es importante para usted? (Una sola)

Agricultura: Cacería:

Pesca: Comercio:

Ganadería:

6)¿Alguien en su familia caza?

Sí: No:

7)¿Qué tipo de armas utiliza?

Escopeta (Calibre):

Trampas: otro:

8)¿Qué prefiere cazar?

Mamíferos: Aves:

Reptiles: Aves:

9) ¿Qué animales y cuántos de c/u mató usted el año pasado?

10)Qué animales y cuántos de c/u mató usted el mes pasado?

11)¿Para qué utiliza los animales cazados?

Alimento: Venta:

Cría: Artesanía:

12) ¿Hay algún animal(s) que sea más abundante hoy que antes?

13)¿Hay algún animal(s) que sea más escaso hoy que antes?

Resultados

La familia promedio en la población criolla encuestada está formada entre 1 y 3 individuos (el 45% de las familias encuestadas están en esta categoría); la población indígena está formada entre 4 y 7 individuos (representando el 41%). Según Bisbal (1991) la familia de los criollos en la Cordillera de la Costa está integrada por 4 a 7 individuos o sea que es algo mayor que la de los criollos al sur del Río Orinoco.

Se obtuvo que el principal medio de vida, tanto en criollos (55%) como en indígenas (71%), es la agricultura y la actividad secundaria principal en los criollos es la agricultura (42%) y en los indígenas la cacería (76%) (Tablas I y II). El instrumento más utilizado por los criollos para cazar fue la escopeta y en los indígenas la flecha y la lanza. En ocasiones los indígenas utilizan ambos instrumentos (Tabla III). En la Cordillera de la Costa la actividad principal en los criollos fue la agricultura y la secundaria la cacería y la escopeta, al igual que al sur del Orinoco, es el instrumento de cacería más utilizado (Bisbal, 1991).

TABLA I PROPORCION DE LOS DIFERENTES MEDIOS DE VIDA DE LA POBLACION ENCUESTADA

Principal medio de Vida

Grupos Familiares

Individuos

 

Criollos

Indígenas

Criollos

Indígenas

Agricultura

21 (55%)

12 (71%)

95 (56%)

78 (82%)

Ganadería

6 (16%)

0

28 (16%)

0

Comercio

1 (3%)

0

3 (2%)

0

Maquinista

4 (11%)

2 (12%)

17 (10%)

7 (7%)

Minería

4 (11%)

0

17 (10%)

0

Maderero

1 (3%)

0

8 (5%)

0

Carpintero

1 (3%)

0

3 (2%)

0

Cacería

0

3 (18%)

0

10 (10%)

Total

38

17

171

95

TABLA II PROPORCION DE OTROS MEDIOS DE VIDA DE LA POBLACION ENCUESTADA.

Principal medio de Vida

Grupos Familiares

Individuos

 

Criollos

Indígenas

Criollos

Indígenas

Agricultura

16 (42%)

1 (6%)

78 (46%)

4 (4%)

Cacería

4 (11%)

13 (76%)

15 (9%)

79 (83%)

Comercio

2 (5%)

0

7 (4%)

0

Minería

1 (3%)

0

5 (3%)

0

Ninguna

15 (39%)

3 (18%)

66 (39%)

12 (13%)

Total

38

17

171

95

TABLA III PREGUNTAS REALIZADAS A LOS POBLADORES ENCUESTADOS

Preguntas

Criollos

(N=38)

Indígenas

(N=17)

Alguien en su familia caza

   

Si

15 (39%)

15 (88%)

No

23 (61%)

2 (12%)

Armas que utiliza

   

ESCOPETA

15 (39%)

7 (41%)

FLECHA-LANZA

0

13 (76%)

TRAMPAS

1 (3%)

0

Qué prefiere cazar

   

MAMIFEROS

15 (39%)

17 (100%)

AVES

4 (11%)

12 (71%)

REPTILES

0

1 (6%)

Para qué utiliza los animales

   

ALIMENTO

15 (39%)

15 (88%)

VENTA

0

12 (71%)

De los 38 criollos encuestados sólo 15 (39 % ) respondieron que cazan; en cambio, en los indígenas sólo dos dijeron que no cazaban, o sea que el 88% de la población encuestada caza (Tabla III).

Los mamíferos son los animales preferidos por los criollos y por los indígenas, aunque las aves (paujís) y los reptiles (morrocoyes) son muy apreciados por este ultimo grupo. Según Redford y Robinson (1987) en las comunidades de indígenas y colonos del Neotrópico los mamíferos constituyen las piezas de cacería más importantes y las aves y reptiles serian los grupos secundarios en ambas comunidades.

Los criollos y los indígenas utilizan las piezas cazadas para su alimentación; pero de los 15 criollos que respondieron que cazan, ninguno vende las piezas de cacería; con respecto a los indígenas, 12 (es decir el 71 % ) dijeron que vendían parte de la cacería (Tabla III). En los criollos los registros abarcan un total de 171 animales cazados en un año, pertenecientes a 17 especies (mamíferos: 13, aves: 3 y reptiles: 1) y los indígenas abatieron un total de 1.120 animales en un año, que representaron 25 especies (mamíferos: 18, aves: 6 y reptiles: 1).

Según la información suministrada por los encuestados y las observaciones realizadas en el área de estudio, el renglón mono puede estar compuesto por el mono capuchino (Cebus nigrivittatus) y el araguato (Alouatta seniculus), los cuales son muy abundantes en el área de trabajo; también existe en la zona el mono viudo (Pithecia pithecia) mucho menos abundante que los anteriores. El cachicamo está representado por Dasypus novemcinctus y D. kappleri, de mayor tamaño y más abundante en esta región. El renglón venado matacán se compone principalmente del venado locho (Mazama americana) y el venado cariaquito (Mazama gouazoubira) mucho más escaso y menos conocido y cazado; además también se conoce el venado caramerudo (Odocoileus virginianus), el cual se localiza en las áreas de sabana. Con respecto al báquiro, en el área de trabajo se encuentran las dos especies conocidas en Venezuela, el chacharo (Tayassu tajacu) y el báquiro cachete blanco (Tayassu pecari) siendo ese último más abundante en la zona de Imataca. El material señalado como pato puede pertenecer a cualquiera de las dos especies de patos silbadores (Dendrocygna autumnalis y D. bicolor) conocidas en el sur del Río Orinoco. En cuanto a la pava de monte, lo más probable es que sea Penelope marail que es abundante en el área de estudio, aunque también podemos encontrar a Penelope jacquacu, la cual es de mayor tamaño y más escasa. El morrocoy está representado por dos especies muy similares, que se distribuyen en la región, Geochelone denticulata y G. carbonaria. Según Ojasti et. al. (1983) y Gorzula y Medina-Cuervo (1986), los morrocoyes en el Estado Bolívar son capturados vivos, y la mayoría son vendidos. Esto se debe en parte a o facilidad de recolectar estos reptiles vivos y mantenerlos en cautiverio hasta que se requiera utilizarlos o venderlos.

Para determinar el orden de importancia de las especies consumidas por los criollos e indígenas, se calculó el aporte de cada especie multiplicando el número de individuos cazados en un año por el peso promedio de la especie (Tablas IV y III). En los criollos, el báquiro y el venado caramerudo se destacan como las especies más importantes en términos de biomasa, seguidos por el danto, la lapa y el morrocoy. Los báquiros, al igual que en los criollos, es la especie más apreciada por los indígenas, seguido por el venado matacán, el morrocoy, el danto y el paují. Los morrocoyes representan el quinto lugar en biomasa en los criollos y el tercero en los indígenas, pero constituye en ambos grupos el primer lugar en frecuencia de captura. Entre las aves, tanto en los criollos como en los indígenas, el paují es la especie más importante en términos de biomasa y representa el segundo lugar en frecuencia de captura (Tabla V).

En términos generales, en los criollos, los mamíferos grandes (mayores de 10 Kg) aportaron 1.340 Kg/año (74% ), los mamíferos de menor porte 217 Kg/año (12%), los reptiles 138 Kg/ año (8 % ) y las aves 122 Kg/ año (7% ). En los indígenas los mamíferos grandes aportaron 7.664 Kg/año (74%), los reptiles 1.398 Kg/año (14%), las aves 777 Kg/año (8%) y los mamíferos pequeños 553 Kg/año (5%) (Tabla V).

La fracción comestible de los animales cazados es aproximadamente la mitad de su peso total, de acuerdo a lo planteado por Ojasti et al. (1983) en su estudio en la isla de Periquera; ahora, si esta cantidad la repartimos equitativamente entre las 171 personas que integran las 38 familias de criollos entrevistados y las 95 personas de las 17 familias indígenas, la fauna silvestre suministraría aproximadamente 14,5 gr de carne fresca por día y persona en los criollos y 149,0 gr de carne fresca por día y persona en los indígenas. Según Gross (1975) la tasa de conversión de carne fresca a proteína es de 12 lo que equivaldría a 2,9 gr diarios per capita en los criollos y 30 gr diarios per capita en los indígenas. Gross (1975) estima que el rendimiento mínimo de proteína para los indígenas de Amazonia es de 40 a 50 gr/día, por lo cual la caza aportaría entre 5,8 y 7,2% del requerimiento proteínico en el grupo de los criollos y ende 60 y 75% en el grupo de los indígenas.

Los criollos consideran que los animales más abundantes en el área son el báquiro, la lapa y el picure y los más escasos el matacán y el danto. Para los indígenas los más abundantes son los báquiros y los más escasos la lapa, el matacán y el danto (Tabla VI).

Bisbal (1991) encontró que los criollos de la Cordillera de la Costa consideran al matacán, al caramerudo, al báquiro y al picure como los mamíferos más abundantes cerca de sus hogares. El báquiro, la lapa y el conejo son los más profusos en la zona y los más escasos son el matacán seguido por el caramerudo y el báquiro.

TABLA IV NUMERO Y PESO APROXIMADO DE LAS ESPECIES CAZADAS EN UN AÑO

Especies

Animales matados

Peso

 

Criollos

Indígenas

(Kg)

Mono

(Cebus nigrivittatus, Alouatta seniculus, Pithecia pithecia)

0

2

4,0

Cachicamo

(Dasypus novemcinctus, D. kappleri)

6

11

6,0

Oso palmero

(Myrmecophaga tridactyla)

0

1

25,0

Lapa

(Agouti paca)

21

60

7,0

Picure

(Dasyprocta leporina)

10

20

2,5

Chigüire

(Hydrochaeris hydrochaeris)

2

4

30,0

Tigre

(Panthera onca)

0

1

70,0

Cunaguaro

(Felis pardalis)

1

1

9,0

Matacán

(Mazama americana, M. gouazoubira)

2

60

30,0

Caramerudo

(Odocoileus virginianus)

8

7

40,0

Báquiro

(Tayassu pecari, T. tajacu)

30

184

25,0

Danto

(Tapirus terrestris)

1

5

150,0

Gallina de monte

(Tinamus mayor)

0

64

1,5

Pato

(Dendrocygna bicolor, D. autumnalis)

0

8

0,8

Paují

(Crax alector)

38

224

3,0

Pava

(Penelope jacquacu, P. marail)

6

2

1,3

Morrocoy

(Geochelone carbonaria, G. denticulata)

46

466

3,0

 

TABLA V ORDEN DE IMPORTANCIA DE LAS ESPECIES CAZADAS DURANTE UN AÑO PARA ALIMENTO SEGUN SU APORTE DE PESO TOTAL

CRIOLLOS

 

INDIGENAS

Especie

Peso (Kg)

 

Especie

Peso (Kg)

Báquiro

750

 

Báquiro

4.600

Caramerudo

320

 

Matacán

1.800

Danto

150

 

Morrocoy

1.398

Lapa

147

 

Danto

750

Morrocoy

138

 

Paují

672

Paují

114

 

Lapa

420

Chigüire

60

 

Caramerudo

280

Matacán

60

 

Chigüire

120

Cachicamo

36

 

Gallina de monte

96

Picure

25

 

Tigre

70

Cunaguaro

9

 

Cachicamo

66

Pava

7,8

 

Picure

50

Total

1.816,8

 

Oso palmero

25

     

Cunaguaro

9

     

Mono

8

     

Pato

6,4

     

Pava

21

     

Total

10.333,0

 

TABLA VI PREGUNTAS SOBRE LOS ANIMALES QUE CAZAN LOS CRIOLLOS (C) E INDIGENAS (I)

Especies

Animales más abundantes

Animales más escasos

 

C

I

C

I

Cachicamo

9

1

1

-

Lapa

16

2

3

9

Picure

12

-

2

-

Tigre

-

-

1

-

Cunaguaro

-

-

1

-

Onza

(Felis yagouaroundi)

2

-

-

-

Puma

(Felis concolor)

1

-

-

-

Matacán

15

4

19

7

Caramerudo

1

-

2

2

Báquiro

28

13

10

-

Danto

3

-

18

5

Paují

10

1

5

-

Guacharaca

(Ortalis motmot)

2

-

-

-

Morrocoy

1

-

2

-

 

Discusión

La cacería representa una actividad secundaria para los criollos e indígenas transculturizados y entrevistados en la zona de Imataca, aunque esta actividad es mucho más importante para los indígenas que para los criollos, ya que estos últimos tienen mayores facilidades para la obtención de proteínas alternas, y, por supuesto, los indígenas deben obtenerlas en la mayoría de los casos a través de la caza. Por tal razón, hay un gran número de indígenas que siguen cazando para conseguir el alimento y además comercializan con la fauna para obtener recursos y así poder subsistir en el nuevo medio al que han ingresado, ya que esta actividad les es fácil en comparación con otras a las que tienen que adaptarse.

Estamos seguros que nuestro estudio da una idea del consumo de la fauna silvestre por parte de los criollos e indígenas en la zona de Imataca, pero la obtención de información a partir de encuestas presenta ciertos errores, tales como: la omisión por parte del entrevistado de ciertas piezas cazadas especialmente las menos importantes, la objetividad y credibilidad de las respuestas y posible subestimación del número de especies abatidas. Según Ojasti et al. (1983) los factores de conversión de peso constituyen otra fuente de error, ya que el peso promedio del animal adulto puede ser un criterio acertado para las aves, pero en los mamíferos de mayor porte y de crecimiento relativamente lento el peso promedio debe variar según la estructura poblacional, por edad, peso, sexo y posiblemente parcialmente por la intensidad de caza. La selectividad por parte de los cazadores y la conducta de los animales pueden también ejercer un efecto sobre el peso promedio en la muestra cazada. Los pesos promedios utilizados en este trabajo para las especies cazadas por los criollos e indígenas entrevistados pueden presentar cierta sobreestimación por todo lo expuesto anteriormente.

El orden de importancia de las especies cazadas, por su aporte en peso total concuerda en términos generales con los resultados obtenidos por Ojasti et al. (1983) en Periquera, Estado Bolívar, con indígenas Pemones transculturizados, en cuanto a la gran importancia del báquiro, el matacán, el morrocoy y el danto, aunque en Imataca el paují es un renglón de más importancia que en Periquera. Con respecto a los criollos, al comparar los datos con los de Pierret y Dourojeanni (1966 y 1967) que trabajaron en los Ríos de Pachitea y Ucayali en Perú, observamos que en términos generales el báquiro, el danto, la lapa y el morrocoy son las piezas más apreciadas por los criollos tanto en Venezuela (Imataca) como en Perú, pero en los Ríos Pachitea y Ucayali el venado matacán es de cierta importancia para los colonos y en nuestro caso es el venado caramerudo ya que los criollos entrevistados viven en áreas cercanas a la sabana, lo cual les facilita la captura de este cérvido, aunque el matacán también es cazado pero con menos frecuencia.

Para los colonos del Neotrópico los roedores (lapa, picure) están en primer lugar de preferencia seguidos por los ungulados (báquiro, venado, danto). En las aves prefieren a las especies de la familia Cracidae. Los primates son los mamíferos preferidos por los indígenas y luego vienen los roedores, ungulados, edentados y carnívoros. En las aves los cracidos (paujís, pavas) al igual que en los colonos y los morrocoyes en los reptiles sin despreciar otros como: galápagos, culebras, caimanes, etc. (Redford y Robinson, 1987).

Los datos recopilados de la cacería, tanto en criollos como en indígenas, en la zona de Imataca, se ajustan mejor al patrón de los colonos, aunque en nuestro estudio los roedores (lapa, picure, chigüire) son un renglón secundario y los ungulados (báquiro, caramerudo, danto) son el renglón principal, tanto para criollos como Para indígenas. La utilización de los primates, por parte de los criollos es nula y los indígenas los utilizan muy poco, aunque hay que destacar la abundancia de Cebus nigrivittatus y Alouatta seniculus, así como la presencia de Pithecia pithecia. Con respecto a las aves y los reptiles hay gran coincidencia.

Esta semejanza en los hábitos de caza y consumo entre los criollos e indígenas en la zona de Imataca refleja el avance de transculturización en esta comunidad.

Tanto criollos como indígenas de la región coinciden en que el báquiro es el mamífero más abundante y que el matacán se encuentra entre los más escasos junto con el danto, Se pudo apreciar que los criollos son más selectivos con respecto a lo que cazan, lo cual se traduce en una mayor presión sobre ciertas especies tales como: la lapa, el báquiro, los venados y el paují. En cambio, los indígenas, aunque transculturizados, cazan un mayor número de especies de animales. Esto produce una menor presión sobre la fauna en general del área donde habitan estas personas.

Según Ojasti et al. (1983) la contribución de la carne de la caza en las dietas locales es muy variable, siendo bastante limitada en los colonos entre 5,9 y 31 gr día-1 persona-1 y más elevadas en los indígenas, desde 95 hasta 278 gr día-1 persona-1. Entonces los resultados de este estudio concuerdan con los patrones de consumo presentados por Ojasti et al. ya que los criollos no dependen enteramente de la caza sino que complementan su dieta con otros alimentos. En cambio los indígenas aunque transculturizados tienen todavía gran dependencia de la caza de animales silvestres.

Los indígenas tienen una estrecha relación con los animales que cazan, pero ésta se está rompiendo rápidamente y en muchas comunidades se encuentra fracturada prácticamente, lo cual se debe a los grandes cambios en la estructura social de los indígenas (Redford y Robinson, 1987; Ojasti et al., 1983). Esto podría explicar el alto porcentaje de indígenas que venden parte de las piezas que ellos cazan, ya que es una manera de subsistir en el nuevo medio al cual se han integrado. Ahora, en la Cordillera de la Costa al igual que al sur del Orinoco, los criollos comercializan muy poco con las piezas que cazan (Bisbal, 1991).

Pensamos que es necesario implementar planes de manejo para todas las especies de la fauna utilizadas por los criollos e indígenas de las áreas rurales y regiones en período de colonización, ya que si no los niveles poblacionales de una serie de especies van a presentar una merma que en determinado tiempo puede ser irreversible.

AGRADECIMIENTOS

Deseo expresar mi sincero agradecimiento al Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CONICIT) y al Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables (MARNR), en el cual trabajo, por haber apoyado y financiado esta investigación. A los conservadores de las colecciones consultadas en el país y en el extranjero. También a la ayuda brindada por mis compañeros de labores profesionales: Alejo Ospino, José Elías Pérez Bora y Pilar Antonio Bermúdez. Así como a la Dra. Marisabel Santana en el Zoológico Gustavo Rivera del Estado Falcón. Igualmente apreciamos el apoyo y el aliento brindado en todo momento por mi esposa y por el Dr. Juliani Ojasti. Agradezco la ayuda del Dr. José Ochoa y al Lic. Daniel Lew. Por último, palabras de gratitud para todas aquellas personas que de una forma u otra colaboraron en la ejecución de la presente investigación.

REFERENCIAS

Bisbal, F. (1991): Impacto del hombre sobre el venado matacán (Mazama sp) en Venezuela. Memorias del Simposio El Venado en Venezuela. FUEDECI/PROFAUNA/FEDECAVE. Caracas. 165 pp.

Bodmer, R. E.; T. G. Fang y L. Moya (1988): Estudio y manejo de los pecaries (Tayassu tajacu y T. pecari) en la Amazonia Peruana. Matero 2: 18-24.

Eisenberg, J. F. (1989): Mammals of the Neotropics. The Northern Neotropics. Vol. 1. The Univ. of Chicago Press, Chicago. 449 pp.

Emmons, L. H. (1990): Neotropical rainforest mammals. The Univ. of Chicago Press, Chicago. 281 pp.

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