Copyright © 1996. Depósito legal pp. 76-0010 ISSN 0378-1844. INTERCIENCIA 21(2): 86-93

Forma correcta de citar este articulo: ERNESTO GONZALEZ, CARMEN ARÉVALO y MANUEL VELASCO 1996. PROGRAMA DE PROMOCIÓN DEL INVESTIGADOR (PPI) EN VENEZUELA: ¿RECONOCIMIENTO O ESTÍMULO?. INTERCIENCIA 21(2): 86-93. URL: http://www.interciencia.org.ve


PROGRAMA DE PROMOCIÓN DEL INVESTIGADOR (PPI) EN VENEZUELA: ¿RECONOCIMIENTO O ESTÍMULO?

ERNESTO GONZALEZ, CARMEN ARÉVALO y MANUEL VELASCO

Ernesto González y Manuel Velasco son Profesores Titulares e Investigadores en el Departamento de Ciencias Fisiológicas, Escuela de Medicina José María Vargas, Universidad Central de Venezuela, y Carmen Arévalo es Profesora Asociada en el Departamento de Matemáticas Puras y Aplicadas e Investigadora en el Centro de Estadística y Software Matemático (CESMa) de la Universidad Simón Bolívar. Ernesto González es también Investigador Visitante del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) y Manuel Velasco es el actual Secretario Técnico de la Fundación Fondo del Sistema de Promoción del Investigador. Dirigir correspondencia y/o solicitud de separatas a: Dr. Ernesto González <egonzale@dino.conicit.ve>, Cátedra de Fisiología Normal, Escuela de Medicina Vargas, UCV, Apartado 80074, Caracas 1080-A, Venezuela.


RESUMEN

En 1990 se inició en Venezuela el Programa de Promoción del Investigador (PPI), con el fin de fomentar la investigación científica y tecnológica en el país. Algunos datos almacenados por la Fundación Fondo Sistema de Promoción del Investigador (SPI) permiten evaluar parcialmente los efectos del programa sobre la actividad científica y tecnológica Una evaluación completa y definitiva no es posible debido a que la comunidad científico-técnica venezolana ha recibido otros incentivos y se ha visto afectada por situaciones negativas ajenas al PPI. En el presente trabajo no se evalúan estas otras influencias sobre el quehacer científico. Después del flujo inicial al comenzar el proceso en 1990, el número de solicitudes de ingreso al PPI se mantuvo en un nivel poco variable hasta la convocatoria de 1995, para la cual se dobló el número de solicitudes recibidas. Este aumento de interés en el programa pudo haber sido motivado por el cambio de Secretario Técnico y sus políticas de diálogo e información. Alrededor del 50% de los investigadores acreditados están clasificados en el nivel I. Las tasas de crecimiento de los niveles III y Candidato son menores a lo esperado. Las normas de ascenso al nivel III pudieran estar sobredimensionadas, como lo indica el de que en el área de ciencias físicas, matemáticas y químicas (CFMQ) hacen falta unos 48 años de producción al ritmo estipulado para alcanzar dicho nivel. El número sorpresivamente bajo de Candidatos parece apuntalar la formación de recursos humanos de cuarto nivel en ciencia y tecnología. La productividad científica de un investigador en Venezuela, según los datos del SPI, es de alrededor de un trabajo publicado cada dos años. Esta tasa, que es la exigida para la entrada y permanencia en el nivel I, se ha mantenido relativamente invariante a lo largo de los 5 años de la aplicación del PPI. La tasa de productividad científica en Venezuela, es marcadamente menor al de los otros cuatro países latinoamericanos de mayor producción científica. Gracias al PPI el país cuenta hoy con una base de datos sobre el -sector científico-técnico. Esta caracterización ha sido para los investigadores un reconocimiento y una valorización de su actividad productiva; empero, no ha tenido el impacto esperado sobre la producción científica y tecnológica del país. Un factor polémico dentro de la aplicación del programa es la composición de las Comisiones de Area. Se utilizó solamente el 15% de los potenciales evaluadores en las Comisiones de CFQM y de ciencias médicas, biológicas y del agro (CMBA), 25% en la de ciencias sociales (CS), y 51% en la de ingeniería, tecnología y ciencias de la tierra (ITCT). Esta composición de las Comisiones se ajusta al reglamento, y sin embargo, crea malestar en la comunidad, por lo que amerita un estudio de una posible modificación al reglamento vigente. Igual malestar causa la inexistencia de una Comisión de Apelaciones. Actualmente, el aporte del PPI representa un aumento menor del 20% del sueldo base de un investigador. Para mantener los incentivos económicos del programa, el estado debe recapitalizar el SPI. Las instituciones que albergan a 82% de los investigadores acreditados en el PPI son IVIC, LUZ, UCV, ULA y USB. Aquellas que implementaron políticas institucionales de estímulo a la investigación (LUZ y USB) tuvieron éxito en elevar su eficiencia. Concluimos que es necesario evaluar integralmente el programa y estudiar algunas modificaciones estatutarias. Así mismo, las instituciones científicas del país deben cooperar para estimular el sector, creando incentivos adicionales, el estado debe apoyar económicamente al programa, y la comunidad científica debe permanecer vigilante para mantener y perfeccionar este esfuerzo de apoyo y promoción a la investigación nacional. PALABRAS CLAVE / PPI / SPI / Investigación / Ciencia y Tecnología / Programas de Incentivos / Venezuela /


Con motivo del acto de instalación de la XL Convención Anual de la AsoVAC en 1990 dijimos que hecho el diagnóstico de la situación del sector ciencia y tecnología, éste se podría resumir en: "...un cuadro de grave depresión que hace necesaria la acción conjunta de todos los actores individuales e institucionales que deben participar en un verdadero plan de ciencia y tecnología, a fin de establecer las pautas que permitan encontrar las posibles soluciones a estos problemas, para enfrentar el reto del desarrollo adecuado y sostenido que Venezuela necesita. Se hace necesaria la participación de la comunidad de científicos y tecnólogos que proponga un plan de desarrollo con la infraestructura ya instalada, y a la vez promueva nuevos planes de desarrollo que hagan crecer adecuadamente el sector, para que los otros actores obligados de este plan (sectores gobierno, industria y bienes y servicios, públicos y privados) participen en el mejoramiento sustancial de la calidad de vida del venezolano." (González, 1990).

En esa ocasión también acotamos que: "Un reciente ejemplo positivo de esta iniciativa y esfuerzo de la comunidad científica, que fue tomada para su ejecución por el sector gubernamental es el Programa de Promoción del Investigador (PPI). El sector ciencia y tecnología está convencido de que la creación de estos sistemas de incentivos para sus integrantes, donde se reconoce el componente excepcional del complemento de productividad, es una necesidad vital para el mejoramiento del sector. Esperamos que esta acción no sea la única y que el PPI sea un programa permanente, que no se desvirtúe en el tiempo y que auxilie en la toma de decisiones para la distribución adecuada de los recursos, ya que este programa sin un verdadero apoyo y promoción a la investigación misma, quedará condenado al fracaso..." (González, 1990).

La comunidad científica venezolana inició la década del noventa con el logro de un objetivo propuesto por ella misma y adoptado para su ejecución por el sector gobierno: la creación de estímulos necesarios para el desarrollo de la ciencia en Venezuela (González et al., 1992). El PPI persigue (Objetivos y Reglamentos del PPI, 1995):

- Fomentar el desarrollo científico y tecnológico del país a través del apoyo a los investigadores activos de las instituciones de educación superior y de investigación;

- Favorecer el aumento del número de investigadores activos, así como la permanencia de los existentes, promoviendo su dedicación en las actividades de investigación y profesionalizándola a través de incentivos directos;

- Mantener activos a aquellos investigadores jubilados que así lo deseen;

- Estimular la cantidad y calidad de productividad de investigación en las instituciones de educación superior y de investigación científica y tecnológica;

- Y poner al día los sistemas de información científica y tecnológica, para contar con una información completa y actualizada sobre el sector ciencia y tecnología venezolano.

A continuación vamos a presentar una serie de datos extraídos y recopilados de la información que reposa en los archivos de la Fundación Fondo Sistema de Promoción del Investigador (SPI) que muestran algunos efectos observados en los indicadores nacionales e internacionales sobre el desarrollo de la comunidad científico-técnica venezolana desde 1990 (año de la primera convocatoria del PPI) hasta 1995 y que pueden ser reflejo de la puesta en marcha del PPI. Sin embargo, no nos parece posible adscribir solamente al PPI todos los efectos observados. A lo largo de este mismo período, esta comunidad ha recibido simultáneamente varios incentivos, tales como:

- Un aumento significativo del presupuesto del CONICIT,

- El establecimiento de un convenio BID-CONICIT para el desarrollo de nuevas tecnologías,

- El otorgamiento por parte del Estado de un cierto porcentaje de dinero proveniente de los procesos de privatización de empresas estatales,

- Y la propia creación de la Fundación Fondo Sistema de Promoción del Investigador que maneja actualmente dos programas: el PPI y el Programa del Investigador Novel (PIN).

También se debe mencionar la existencia de efectos negativos que pudieran haber incidido, tales como:

- Fuga de investigadores hacia el proceso productivo no-científico o al extranjero,

- Falta de políticas de incorporación de nuevos investigadores en las principales instituciones universitarias y de investigación,

- Falta de credibilidad - reglas de juego no siempre claras - por parte de los científicos y tecnólogos respecto a las instituciones promotoras,

- Falta de criterio - mayor insistencia en la orientación de los recursos al pregrado que al postgrado - en las políticas de generación y estímulo de los recursos humanos,

- Bibliotecas, planta física e infraestructura obsoletas, con muy poca posibilidad de recambio y actualización en el corto plazo, situación agravada por la crisis financiera,

- Devaluación e inflación existentes en el país,

Para lograr un análisis adecuado del PPI y conocer su trascendencia e importancia para el desarrollo científico-técnico de Venezuela, es necesario, al menos, evaluar si durante todos estos años de funcionamiento del PPI, 1990-1995, se han incrementado de manera significativa: a) el número de solicitudes para ingresar al sistema; b) el número de investigadores activos en el sistema; c) el número de candidatos; y d) la productividad de todos ellos.

Número de solicitudes para ingresar al PPI

Como puede observarse en la Figura 1, el mayor número de solicitudes para ingresar al PPI se recibió durante la primera convocatoria en 1990 (1239 solicitudes). Este número cayó drásticamente en la segunda convocatoria en 1991 (400 solicitudes) y siguió paulatinamente disminuyendo hasta 1993 (362 en 1992 y 276 solicitudes en 1993). En 1994 se observa un ligero incremento (355 solicitudes) que no sobrepasa el valor del año 1991. Es recién en 1995 donde se observa un aumento apreciable (798 solicitudes), que indudablemente hace pensar en algún cambio significativo, sea en políticas nacionales o institucionales, o internas del PPI. El factor más significativo fue el cambio del Secretario Técnico del PPI ocurrido antes de la última convocatoria (1995). El nuevo Secretario Técnico implementó una política de visitas e información a los distintos centros de investigación de todo el país y mostró disposición a dialogar con todos los investigadores que así lo requirieran. Además, por primera vez se hizo una publicación completa de las normas de evaluación por parte de cada una de las cuatro comisiones del PPI al momento de realizar la Convocatoria Pública 1995 (Pág. C/4, Diario El Nacional, 24-02-95. Estos hechos pudieran haber conseguido devolver o reforzar la confianza del sector en el programa.


Figura 1. Número de solicitudes recibidas y tramitadas (aceptadas y negadas) por el SPI en cada una de las seis convocatorias realizadas.


 

Número de investigadores activos en el PPI

En la Figura 2 se observa que en el lapso 1990-1995, la tasa de crecimiento de Investigadores acreditados en el PPI es de 77 Investigadores/año, llegándose a tener en 1995 un total de 1235 investigadores activos dentro del PPI. Esta tasa de crecimiento es de 1 Investigador/año para el nivel III más los Eméritos, quienes en 1995 hacen un total de 81 y 15, respectivamente. Debe notarse que el crecimiento en estos niveles es prácticamente nulo, lo que indicaría que hay dificultades para ascender desde los niveles inferiores del PPI. A nuestro juicio, una dificultad observada para el ascenso es sin lugar a dudas la poca importancia dada por los diversos sectores de la vida nacional involucrados en crear, mantener y desarrollar adecuados estímulos para el crecimiento sostenido de la ciencia y la tecnología. El otro factor importante y que discutiremos más adelante es que también pareciera que las normas internas de ascenso en el escalafón del PPI están de alguna forma sobredimensionadas para las características de nuestra comunidad científica. El nivel II tiene una tasa promedio de crecimiento de 21 Investigadores/año, llegándose en 1995 a un total de 274 investigadores en este nivel. El crecimiento observado en este nivel es discreto y parecería observarse algunas dificultades para llegar a este nivel. El grueso de los investigadores (~50%) está ubicado en el nivel I (618 en 1995), exhibiendo la mayor tasa de crecimiento dentro del PPI (36 Investigadores/año).


Figura 2. Número de Investigadores acreditados en el PPI en cada una de las seis convocatorias realizadas. Aquí se muestran las tendencias de crecimiento del número total de investigadores (TOTAL) y de las variaciones en los distintos niveles I, II, III. Por simplicidad se han sumado a los investigadores del nivel III y del nivel Eméritos (E), ya que este último fue creado en 1994 ubicándose allí a 15 investigadores provenientes del nivel III y esta cifra no ha variado durante 1995.


Número de Candidatos acreditados en el PPI

Resulta alarmante que tan sólo 20% (247 en 1995) de los acreditados en el PPI estén ubicados en el nivel de Candidatos. Su crecimiento en el período 1990-1995 es de tan sólo 19 Candidatos/año, apuntando a que definitivamente no se ha logrado poner en práctica en el país una política adecuada de formación de recursos humanos para ciencia y tecnología. Desde hace aproximadamente veinte años se ha venido observando una política de becas inadecuada que prioriza la formación de pregrado sobre la formación de postgrado (e.g., Programa Galileo de FUNDAYACUCHO), aunada a una muy baja inversión en la formación de recursos humanos por parte de los diferentes entes públicos y privados, encargados de esta tarea. Debe mencionarse, sin embargo, que han sido los Consejos de Desarrollo Científico, Humanístico y Tecnológico (CDCHT) de las universidades nacionales los entes que más empeño han mostrado en formar personal de cuarto nivel para las universidades (e.g., el CDCH de la UCV cuenta con un programa de formación de recursos humanos de alto nivel, en el país y en el exterior, y del cual se han beneficiado aproximadamente 2500 personas en los últimos 25 años).

 

Productividad científica venezolana

Es aparente del trabajo de las Comisiones Evaluadoras del PPI en el período 1990-1995, que la publicación de trabajos fue el criterio por excelencia de la productividad. Las comisiones han enfatizado la importancia de que estas publicaciones fueran "visibles", es decir asequibles a los especialistas en el área. En general, y para llenar este criterio de visibilidad, bastó con que la publicación estuviera en una revista indexada y su visibilidad fuese demostrada por medio de citas a dicha publicación en el Science Citation Index (SCI). Es sólo a partir de la última convocatoria, que empiezan a tomarse en cuenta publicaciones no indexadas en el SCI y publicaciones nacionales (e.g., Acta Científica Venezolana), para poder ingresar al nivel I del PPI. Por esta razón medimos la productividad científica de los investigadores venezolanos en base a la información extraída del SCI, aunque no necesariamente sea éste el único y/o el mejor procedimiento para evaluar dicha productividad (González et al., 1992).

En la Figura 3 se ha graficado el crecimiento del número de los Investigadores acreditados en el PPI (77 Investigadores/año) durante el período 1990-1995 y se lo ha contrastado con el crecimiento del número de publicaciones científicas venezolanas indexadas en el SCI durante el período 1989-1994. Suponiendo que publicar toma en promedio un año, se podría calcular la producción anual por investigador durante todo el período de funcionamiento del PPI, dividiendo el número de publicaciones aparecidas en un año (digamos 1989) entre el número de investigadores acreditados al año siguiente (es decir en 1990). Este análisis supone que todos los investigadores acreditados en el PPI (inclusive los Candidatos), son los que tienen todas las publicaciones venezolanas referenciadas en el SCI. Esta evaluación da una idea aproximada de cuál es la productividad anual "visible" de los investigadores en Venezuela. Los resultados los observarnos en la Figura 4, donde vemos que a lo largo de todo el período 1990-1995, cada investigador en. Venezuela ha producido un trabajo cada dos años (el rango de variación es entre 0.4 y 0.6 publicaciones por año), observándose, como dato interesante, que en el año 1995 la productividad vuelve a caer por debajo de la cifra que había para 1991


Figura 3. Variación anual del número total de Investigadores acreditados en el PPI durante todo el periodo de funcionamiento del programa, contrastada con la variación anual del total de publicaciones venezolanas indexadas en el SCI para el mismo período.


Esto podría deberse a la lentitud con que el sector gubernamental ha ejecutado los presupuestos anuales para ciencia y tecnología en los dos últimos años. Cabe destacar además que la pendiente de la relación mostrada en esta Figura 4 no es diferente de cero, lo que nos indica que no ha habido un aumento significativo de la productividad científica a pesar de los aparentes estímulos dados al sector. En general todos los investigadores acreditados en el PPI, en promedio, se han comportado con una productividad equivalente a la exigida por las Comisiones Evaluadoras del PPI para el nivel I.


Figura 4. Producción científica anual por investigador acreditado en el PPI durante todo el período de funcionamiento del programa. Para detalles del cálculo, ver el texto.


Reconocimiento del PPI a la labor científica.

Después de este breve análisis de algunos indicadores de la contribución del PPI, podemos afirmar que después de esta primera fase de funcionamiento del PPI, desde su creación en 1990 hasta 1995, este programa ha permitido caracterizar al sector científico-técnico, al conocer su tamaño y productividad aproximadas. Es sin duda alguna, como ya ha sido referido (Di Prisco, 1994), el primer censo serio que se ha llevado a cabo en el país en el área de la ciencia. Esta labor era necesaria ya que desde hace mucho tiempo se decía que en el país existían más de 5000 investigadores, llegándose a la conclusión de que una cifra más real se aproxima tan sólo al 20 o 25% de ella. A cada investigador que se sometió voluntariamente al programa se lo ha clasificado y se lo ha ubicado en un escalafón. Es posible que hayan ocurrido errores, pero estimamos que éstos no sobrepasan de un 5%. Pero lo que es más importante es el éxito que el PPI ha tenido en contribuir a la valorización de las actividades de investigación científica. Con la puesta en marcha de este programa se ha expresado respeto y reconocimiento hacia los investigadores venezolanos. Es la primera vez que, en forma integral y para toda la comunidad en general, se ha reconocido la excelencia de los científicos venezolanos y su producción, algo absolutamente indispensable en estos tiempos caracterizados por el deterioro y falta de incentivos en la gran mayoría de instituciones científicas, especialmente en nuestras universidades.

Empero, no debemos olvidar el importante esfuerzo de una institución privada, como lo es la Fundación Polar, al reconocer y premiar el esfuerzo y la excelencia de los mejores exponentes de la ciencia venezolana (Premio Fundación Polar, 1984). En síntesis, el PPI ha legitimado y le ha dado mayor rigurosidad a la actividad de investigación científica y tecnológica (Di Prisco, 1994; González el al., 1992).

Estímulo del PPI a la labor científica.

Además de expresar un signo de respeto y reconocimiento individual hacia los investigadores venezolanos, se ha propuesto que el programa debe estimular el crecimiento de la comunidad científica nacional y constituir un estímulo a la productividad científica del país. Como hemos referido, y en base a los parámetros analizados para el período 1990-1995, esos objetivos no parecen haber sido logrados. Sin lugar a dudas, es preocupante que un programa de la envergadura del PPI no haya logrado estimular al sector científico-técnico para incorporarse al PPI y luego a ascender en el escalafón establecido. Pareciera que para los científicos es prioridad lograr una calificación dentro del programa (obtener el reconocimiento), mas no la ubicación que dentro del mismo les han asignado sus pares en las Comisiones de Area. Creemos que un ejemplo sencillo basado en los criterios publicados por la prensa en la última convocatoria (Pág. C/ 4, Diario El Nacional, 24-02-1995) puede ilustrar una de las posibles razones de este comportamiento.

Para hacer este análisis, nos hemos basado nuevamente en que es aparente del trabajo de las Comisiones Evaluadoras del PPI en el período 1990-1995, que éstas consideraron la publicación de trabajos como el criterio por excelencia de la productividad. La Tabla I muestra el tiempo mínimo que un investigador requiere para ascender cuando se incorpora al PPI, recién doctorado e iniciando una carrera científica, en cada una de las cuatro áreas que evalúa el PPI. Esta progresión para ascender está basada en la exigencia que cada Comisión Evaluadora tiene en cuanto al número de publicaciones requeridas para ascender a un determinado nivel. De hecho consideramos que el nuevo investigador es de alta calidad y productividad, y por lo tanto, suponemos que produce a la tasa exigida a un investigador ubicado en el nivel III. A modo de ejemplo sigamos la progresión de un investigador que desea ingresar en el área de ciencias física, matemáticas y químicas (CFMQ). Una vez que se doctora, publica su tesis y al cabo de un año ingresa al nivel I. Si está produciendo tres publicaciones cada cuatro años tiene que permanecer 12 años en el nivel I para ascender al nivel II y 27 años para ascender al nivel III, donde tiene que permanecer 8 años para llegar a ser investigador emérito. Si sumarnos todos los años que pasaron, se arriba a una cifra de 48 años. Este nos parece un período excesivamente largo para una carrera académica, comparado con los 15 años que necesita un profesor universitario para llegar al máximo escalafón (Profesor Titular). Igualmente largo nos parece lo que ocurre con las otras áreas a excepción probablemente del área de ciencias sociales (CS), donde la situación es más razonable y sólo se necesitan 19 años para llegar al más alto nivel. Esta normativa, sin lugar a dudas, desalienta a muchos investigadores y no nos debe extrañar que actualmente en el PPI permanezcan ubicados en el nivel I la mayoría de los investigadores acreditados

TABLA I MINIMO TIEMPO PARA ASCENDER EN EL PPI

AREA

NIVEL I

+

NIVEL II

+

NIVEL III

+

EMERITO

=

TOTAL

CFMQ

01

+

12

+

27

+

08

=

48 años

CMBA

01

+

24

+

13

+

08

=

46 años

ITCT

01

+

09

+

20

+

08

=

38 años

CS

01

+

05

+

05

+

08

=

19 años

-La Comisión Evaluadora del área de ciencias físicas, matemáticas y químicas (CFMQ) exige: 10 publicaciones para ascender al nivel II y 20 para ascender al nivel III. La tasa de producción requerida para el nivel III es de 3 publicaciones cada 4 años.

-La Comisión Evaluadora del área de ciencias médicas, biológicas y del agro (CMBA) exige: 20 publicaciones para ascender al nivel II y 30 para ascender al nivel III. La tasa de producción requerida para el nivel III es de 5 publicaciones cada 4 años.

-La Comisión Evaluadora del área de ingeniería, tecnología y ciencias de la tierra (ITCT) exige: 10 publicaciones para ascender al nivel II y 30 para ascender al nivel III. La tasa de producción requerida para el nivel III es de 4 publicaciones cada 4 años.

-La Comisión Evaluadora del área de las ciencias sociales (CS) exige: 10 publicaciones para ascender al nivel II y 20 para ascender al nivel III. La tasa de producción requerida para el nivel III es de 8 publicaciones cada 4 años.

Además, este grueso número de investigadores en el nivel I, de ingresar nuevos solicitantes, va a ir aumentando de manera similar a lo que ha ocurrido con un programa equivalente desarrollado en México y del cual nuestro PPI es copia casi fiel. Esto nos lleva a pensar que el PPI va a tener siempre un número de candidatos menor que los investigadores en el nivel I, el crecimiento del nivel II va a ser muy lento y se prevée un decrecimiento del nivel III, con muy pocas esperanzas de incrementar el número de investigadores eméritos. Vale decir, que este último nivel no existe en el programa mexicano y que el programa venezolano (PPI), con la aprobación en 1994 de este nuevo nivel, reafirma su papel de reconocer una larga trayectoria más que el de estimular la carrera de nuevos científicos (González et al., 1992; Malo, 1992; Malo, 1995; Objetivos y Reglamentos, 1995).

Composición de las Comisiones de Area como factor de desestímulo.

Otro aspecto que también ha causado muchísima polémica y desestímulo dentro de la comunidad, y en cierta forma ha causado rechazo tanto para ingresar al PPI como para tener la confianza de que los investigadores están siendo evaluados adecuadamente una vez que han solicitado ingresar o ya han sido acreditados al sistema, es con respecto a la conformación de las Comisiones de Area. El reglamento vigente del PPI establece que los miembros de estas Comisiones de Area serán seleccionados de entre los investigadores más destacados en sus campos respectivos, pertenecientes a los dos niveles superiores del programa, evitando en lo posible, la repetición entre las áreas de especialidad de sus miembros y asegurando la mayor representatividad de las diferentes instituciones (Objetivos y Reglamentos, 1995).

Al hacer una revisión de lo que sucede en cada una de estas comisiones, observamos que:

- En la Comisión de Ciencias Físicas, Químicas y Matemáticas, se han utilizado tan sólo 20 evaluadores a lo largo de seis convocatorias de un posible universo de 114 potenciales evaluadores (4 eméritos, 26 del nivel III y 84 del nivel II). En la composición de esta comisión se observa que 1 evaluador ha repetido 6 veces, 3 de ellos 5 veces 6 de ellos 3 veces. Los restantes 10 menos de 3 veces y ha habido 2 reingresos. En sólo una oportunidad se cambió a tres evaluadores simultáneamente.

- En la Comisión de ciencias médicas, biológicas y del agro (CMBA) se ha utilizado a 18 evaluadores, de un universo potencial de 136 evaluadores (8 eméritos, 27 del nivel III y 101 del nivel II). Observamos que 1 evaluador ha repetido 6 veces, 3 de ellos 5 veces, 2 de ellos 4 veces, 5 sólo 3 veces y los restantes 7 menos de 3 veces. Ha habido 3 reingresos y en dos oportunidades se cambió a tres evaluadores simultáneamente.

- En el caso de la Comisión de Ciencias Sociales se han utilizado a 21 evaluadores de un universo potencial de 83 (2 eméritos, 21 del nivel III y 60 del nivel II). Un evaluador ha repetido 5 veces 2 de ellos 4 veces, 8 de ellos 3 veces y los restantes 10 menos de 3 veces. Ha habido 2 reingresos y en dos oportunidades se cambió a 3 simultáneamente.

- Finalmente, en el caso de la Comisión de ingeniería, tecnología y ciencias de la tierra (ITCT) se han empleado a 19 evaluadores de un universo de 37 posibles (1 emérito, 7 del nivel III y 29 del nivel II); observándose que 2 evaluadores han repetido 6 veces, 2 de ellos 5 veces 3 de ellos 4 veces 2 de ellos 3 veces y los restantes 10 menos de 3 veces. Han ocurrido 3 reingresos y en una sola oportunidad se cambió a 3 simultáneamente.

Hecho este análisis debe añadirse que la reglamentación vigente establece que cada miembro de Comisión es nombrado por tres años pudiendo ser reelegido por tres años más. Por lo tanto, todas las comisiones han sido nombradas de acuerdo a los reglamentos, pero dado el desagrado observado en la comunidad científica ante esta situación nos parece pertinente promover la evaluación y discusión de una posible modificación que contemple, por ejemplo, que cada comisión renueve anualmente a 3 de sus 9 miembros y que las acreditaciones sean anuales y se establezca el reingreso de un investigador cuando se hayan agotado los universos potenciales de investigadores evaluadores para cada área.

El otro aspecto que tiene que ver con el trabajo de las comisiones es él referente a los reclamos y reconsideraciones solicitadas por los investigadores que se encuentran insatisfechos con la evaluación hecha por cada Comisión de Area y la ratificación o no de esta evaluación por parte de la Comisión de Trabajo. En nuestra opinión, un organismo que admite, clasifica y desincorpora investigadores al programa, no debiera ser el único ente encargado de reevaluar sus propias decisiones. En todo caso, después de esta reevaluación por parte de la Comisión de Trabajo, un organismo o Comisión de Apelaciones, independiente en cuanto a membresía. del resto de las comisiones debería analizar las consideraciones de ambas partes (investigadores solicitantes de reconsideración y Comisión de Trabajo asesorada por las Comisiones de Area) y tomar la decisión final de naturaleza irrevocable. Por lo tanto, nos parece pertinente también la posibilidad de estudiar, en este sentido, otra modificación a los reglamentos vigentes

Dentro de estos últimos aspectos que podrían ser resueltos por una evaluación y cambio de reglamento, hay otro que nos parece necesario encarar inmediatamente. Es necesario actualizar y elevar los incentivos económicos directos para hacer más atractivo el programa, estimulando tanto el ingreso de nuevos investigadores como el ascenso en el escalafón del PPI. Hasta ahora, los beneficios económicos de los investigadores acreditados en el PPI fueron honrados de acuerdo a la escala ya establecida (1, 2, 3 y 4 salarios mínimos mensuales para cada uno de los niveles, candidato, I, II, III, respectivamente) y basada en un salario mínimo vigente de 15000 bolívares (-30 dólares al cambio actual). El Gobierno venezolano tiene planes de elevar esta base salarial de la clase trabajadora a 40000 bolívares (-65 dólares), en cuyo caso el SPI debería cancelar a sus acreditados, a partir de 1997, según este nuevo valor. Esto significa un transferencia de aproximadamente 1.400 millones de bolívares, cifra que actualmente el SPI no posee. Recientes conversaciones con las autoridades del CONICIT y Congreso de la República, abren la posibilidad de recapitalizar el programa y obtener dinero suficiente para estabilizar el PPI otorgar beneficios económicos cónsonos con el nivel de inflación. Pensamos que la propia comunidad científica nacional debe ayudar en este diálogo para obtener el capital suficiente y así mantener este programa y lograr beneficios económicos complementarios al sueldo base de los investigadores, que les permitan tener una mejor calidad de vida y menor angustia en la obtención de recursos económicos, lo que redundaría en una mayor eficiencia en su trabajo. En este sentido es importante considerar que la compensación salarial que actualmente provee el programa incrementa en un porcentaje muy bajo el sueldo base del investigador (-20% en el mejor de los casos). Este monto es bastante menor al que aportan sistemas similares en otros países (Malo, 1995). Al comparar el incremento de ingreso con las cifras operativas para poder realizar el trabajo de investigación, éste luce claramente insuficiente.

Productividad científica venezolana comparada con la de otros países latinoamericanos.

Posible efecto del PPI. La Figura 5 muestra el número total de publicaciones científicas que aparecen indexadas en el SCI de los cinco países latinoamericanos con más alta productividad, para un período de más de veinte años, comprendido entre 1973 y 1994. Se observa que a lo largo de este período, la curva de crecimiento del número de publicaciones venezolanas es mucho más plana que la de cualquiera de los otros cuatro países latinoamericanos (Argentina, Brasil, Chile y México) con mayor producción científica. Pareciera que en todos ellos las políticas de incremento de la productividad han sido más eficientes que en Venezuela.


Figura 5. Número total de publicaciones científicas que aparecen indexadas en el Science Citation Index (SCI) de los cinco países latinoamericanos con más alta productividad para el período comprendido entre 1973 y 1994. Fuentes: Bemporad, 1991; Gaillard, 1989; Rangel, 1995.


Para que estas cifras puedan ser comparadas más adecuadamente, se corrigieron por millón de habitantes y se obtuvo que, en promedio, para el período 1990-1994, Argentina tuvo 59 publicaciones/millón de habitantes (p/m hab); Brasil 25 p/m hab; Chile 80 p/m hab, México 23 p/m hab y Venezuela 27 p/m hab. Este resultado indica que el incremento del número de publicaciones por millón de habitantes, en el período 1990-1994, es similar en Brasil, México y Venezuela, pero mucho mayor en Argentina y Chile, resultado que nos hace pensar en políticas científicas de largo plazo más efectivas para estos dos últimos países. Sin embargo, cuando se calcula la tasa de crecimiento anual para este mismo período, se observa que Argentina tiene la tasa más alta (3.5 publicaciones/millón hab./año); le sigue México con 2.2; luego Brasil con 1.7; Venezuela con 1.6 (menos de la mitad que Argentina); y Chile con un decrecimiento de -4.7. Todas estas cifras obtenidas son interesantes y deben ser analizadas y comparadas con cuidado. Este análisis, sin embargo, escapa al objetivo de este trabajo. Tan sólo cabe concluir que la productividad venezolana muestra una curva de crecimiento muy plana desde 1973 hasta 1994, comparada con la de otros países latinoamericanos, y que en ciertos períodos presenta ligeras variaciones que a continuación vamos a analizar.

En el periodo 1973-1984 se observa una tasa de 46 publicaciones/ año, que se invierte a -32 en el período 1984-1988 y luego se vuelve a hacer positiva (52 publicaciones/año) en el período 1989-1994 (período que empieza un año antes del inicio de funcionamiento del PPI). Si ahora comparamos el total de años evaluados, es decir el período 1973-1994 (15 publicaciones/año), con el período 1973-1989 (12 publicaciones/año; período previo a la instalación del PPI), no encontramos un cambio significativo en la tendencia de incremento de las publicaciones. Concluimos que si hay algún efecto del PPI sobre la productividad científica venezolana, es muy discreto, corrigiendo en este período el decrecimiento observado en el período 1984-1988.

Eficiencia institucional.

Los investigadores acreditados en el PPI están ubicados en 61 instituciones públicas y privadas diseminadas por todo el país, pero sólo siete de ellas tienen más del 2% de investigadores acreditados en el PPI (Ver Figura 6). Existen cinco instituciones que claramente reúnen el grueso de los investigadores: tres universidades nacionales (Universidad del Zulia, LUZ, Universidad Central de Venezuela, UCV y Universidad de los Andes, ULA), una universidad nacional experimental (Universidad Simón Bolívar, USB) y un instituto autónomo dedicado exclusivamente a la investigación y docencia de postgrado, adscrito al Ministerio de Sanidad y Asistencia Social (Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, IVIC). En la Figura 6 podemos observar que el crecimiento del número de investigadores en todas las instituciones es cero o negativo a excepción de la Universidad del Zulia (LUZ), Universidad de Oriente (UDO) y algunas pequeñas instituciones ubicadas dentro del renglón OTRAS (aquí se incluyen a las restantes 54 instituciones públicas y privadas).


Figura 6. Distribución porcentual del total de investigadores acreditados en el PPI de acuerdo a la institución a la que pertenecen, durante el período 1990-1995. FONAlAP, Fondo Nacional de Investigaciones Agropecuarias; IVIC, Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas; LUZ, Universidad del Zulia; UCV, Universidad Central de Venezuela; UDO, Universidad de Oriente; ULA, Universidad de los Andes; USB, Universidad Simón Bolívar; OTRAS, aquí están incluídas el resto de las 54 instituciones académicas públicas y privadas que tienen menos de 2% de investigadores acreditados en el PPI.


También analizamos la eficiencia institucional a lo largo del período 1990-1995 de las cinco instituciones que albergan a -82% de los investigadores acreditados en el PPI. Estas son IVIC, LUZ, UCV, ULA y USB. Para ello se ha tomado en cuenta el número total de investigadores potenciales en cada institución (Ver González, 1991; González et al., 1992), relacionándolos con los acreditados en el PPI, de acuerdo al procedimiento descrito anteriormente. Los resultados los observamos en la Figura 7. Se esperaría que en una institución dedicada predominantemente a la investigación, todo o casi todo su personal académico (>90%) estuviera adscrito al PPI. El IVIC ha ido aumentando su eficiencia a lo largo del período desde -60 hasta -80%, acercándose significativamente al porcentaje ideal. De otro lado, se esperaría que las universidades, que además de tener el peso de la producción científica tienen otras dos obligaciones de similar importancia: formación de profesionales y labor de extensión académica, tuvieran aproximadamente el 30% de su personal académico adscrito al PPI. Se observa que tan sólo la USB ha ido incrementando su eficiencia hasta llegar al valor ideal predicho. Este resultado confirma las observaciones de Scharifker (1995). Del análisis de los datos de las otras tres instituciones, LUZ, UCV y ULA, puede observarse que la UCV (-13%) discretamente sobrepasa la barrera del 10%, valor sumamente alejado del ideal y que obliga a pensar en la necesidad de un cambio o ajuste de políticas institucionales tendientes al incremento sostenido de un aspecto tan importante en la vida universitaria, como lo es la investigación científica, tecnológica y humanística. La ULA presenta una curva de eficiencia tanto o más plana que la de la UCV llegando en 1995 a -9% y LUZ a -5%. Sin embargo, cabe destacar que de estas cinco instituciones dos de ellas (LUZ y USB) han implementado ciertas políticas institucionales de estímulo a su planta profesoral, que han tenido un éxito claro. Así tenemos que la USB elevó su eficiencia de 18 a 29% y LUZ de 1 a 5%.


Figura 7. Porcentaje de investigadores acreditados en el PPI (INVEST. EN EL PPI) con respecto al total del personal científico (INVEST. TQTAL) que labora en cada una de las siguientes instituciones: IVIC, LUZ, UCV, ULA y USB, durante el período 1990-1995. Estas cinco instituciones tienen el mayor número de investigadores acreditados en el PPI. Las abreviaturas usadas para cada institución son las que regularmente se usan para citarlas y son iguales a las que aparecen en la leyenda de la Figura 6.


Comentarios finales.

Del análisis realizado en este trabajo podemos inferir que, dejando de lado influencias de otros factores ya mencionados, el efecto observado con la implementación del PPI es principalmente el reconocimiento de la actividad científica desarrollada. Sin embargo, es deseable que el PPI, concluida la fase de reconocimiento, estimule de manera significativa esta actividad. Aquí planteamos la necesidad de una evaluación integral del programa, la construcción de una base de datos que informe sobre el PPI y sus miembros, para ofrecerla a toda la comunidad científica, y la discusión de algunas modificaciones estatutarias que harían al PPI más atractivo a los ojos de toda esta comunidad.

También debemos enfatizar que la comunidad científico-técnica existente ha recibido con beneplácito el reconocimiento a su labor, ha sentido que de alguna forma se le ha distinguido y que su trabajo de investigación le otorga una posición importante dentro de su ámbito de trabajo. Se observa un discreto incremento en el número de publicaciones, que aunque lejos de ser el esperado, muestra cierta capacidad de respuesta del sector, el cual ha comenzado a trabajar activamente para que en sus instituciones se creen incentivos adicionales que permitan el incremento de la productividad académica (e.g., bonos a la productividad, fondos de trabajo, etc., atados a la acreditación en el PPI). Ejemplos concretos se tienen ya en universidades tales como la Simón Bolívar, Zulia, Los Andes y en algunos ámbitos de la Central de Venezuela (CDCH y Facultad de Medicina). A nivel del Consejo Nacional de Universidades se ha logrado que una fracción del presupuesto universitario sea variable en función de la productividad en investigación y postgrados. Probablemente ésta sea una manera más adecuada de mejorar las instituciones académicas del país, promoviendo no sólo al investigador sino a la labor científica en su conjunto, proposición que Francisco De Venanzi hiciera y que motivó, entre otras cosas, la creación del PPI (González et al., 1992).

Finalmente, queremos mencionar que nos hemos abocado a la tarea de hacer este análisis porque seguimos creyendo que como el PPI es un programa propuesto, diseñado y dirigido por la comunidad científico-técnica, estamos en la obligación de vigilar que este esfuerzo mancomunado sea permanente, que no se desvirtúe, e incluso que se perfeccione en el tiempo y que auxilie en la toma de decisiones para la distribución adecuada de los recursos, ya que este programa sin un verdadero apoyo y promoción a la investigación misma, quedará condenado al fracaso (González, 1990).

 

REFERENCIAS

Bemporad, M. (1991): Base de datos de los trabajos publicados durante el período 1981-1990, en los cuales aparece la palabra "Venezuela", Fundación Polar, Caracas, marzo

Di Prisco, M.C. (1994): El PPI, ¿Un mecanismo adecuado para estimular la actividad científica nacional? Acta Cient. Venez 45: 82-83.

Gaillard, J. (1989): ¿Es visible la ciencia del tercer mundo? Mundo Científico 9: 764768.

González, E. (1990): 40 años de compromiso de la AsoVAC con la ciencia en Venezuela. Acta Cient. Venez. 41: 209-210.

González, E. (1991): Programa de promoción del investigador: éxito o fracaso. Boletín del Capítulo Central de la AsoVAC Nº 22: 1-7

González, E., Bisiacchi, B., Viana, G. & Di Prisco, M.C. (1992): El programa de promoción del investigador en Venezuela. Interciencia 17: 358-365

Malo, S. (1992): El sistema nacional de investigadores de México. Interciencia 17: 344347

Malo, S. (1995): Programa de estímulo a la productividad científica y al rendimiento académico. Resúmenes de Ponencias de la Asociación Interciencia. 21-23 de junio, Caracas, Venezuela, pp. 5-6.

Objetivos y Reglamentos (1995): Documento mimeografiado del Programa de Promoción del Investigador. Fundación Sistema de Promoción del Investigador, Caracas, Venezuela.

Premio Fundación Polar "Lorenzo Mendoza Fleury" Período 1983-85. (1994): Documento de creación del premio. pp. 5-7, Fundación Polar, Caracas, Venezuela.

Rangel, R. (1995): Base de datos de los trabajos publicados durante el período 1990-1994, de cinco países latinoamericanos incluido Venezuela, Organización Polar, Caracas, mayo.

Scharifker, B. (1995): Participación de la USB en el PPI, 1990-1995. Carta Semanal, Boletín de la Universidad Simón Bolívar. Año XXIII, Nº 24: 11-13.

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